Hay una asimetría en la vida financiera de millones de familias chilenas que pocas veces se nombra con esa claridad: los ingresos están fijos en pesos, pero muchos de los gastos más importantes (el arriendo, la mensualidad del colegio, algunos seguros) están indexados a la Unidad de Fomento. El impacto concreto de este fenómeno quedó en evidencia cuando la UF superó los $40.000 en abril de 2026. Eso significa que cada vez que sube la inflación, esos gastos suben automáticamente, sin negociación, sin aviso previo, y sin que el sueldo haya subido un peso.
El diputado Daniel Manucheri y la senadora Dayela Chicardini llevan desde 2023 intentando cambiar eso. Su proyecto de ley, llamado "No más cobros en UF", fue reingresado al Congreso en junio de 2026 y está a la espera de votación en la Cámara de Diputados. Si se convierte en ley, cambiaría las reglas para arriendos, colegiaturas y otros cobros de corto plazo en Chile.
Lo que sigue es lo que propone el proyecto, por qué genera debate, y qué puedes hacer hoy con tu contrato de arriendo independiente de cómo termine la discusión legislativa.
El problema que el proyecto intenta resolver
La UF no es un número arbitrario. Se calcula mensualmente en base al IPC (el Índice de Precios al Consumidor) y sube o baja según cómo se mueve la inflación. En teoría, eso protege a quienes prestan dinero o arriendan propiedades de que la inflación erosione el valor real de lo que reciben.
El problema es que ese mecanismo de protección funciona en una sola dirección: protege al que cobra, no al que paga. Y cuando la inflación sube por razones que el pagador no puede controlar (un alza en los combustibles, un shock externo, una mala decisión de política económica) el impacto se traslada automáticamente a su bolsillo a través de la UF, sin que nadie tenga que tomar una decisión activa para subirle el precio.
El diputado Manucheri lo describe así: cuando el gobierno toma decisiones que empujan la inflación, como ocurrió con el alza en los combustibles que disparó el IPC de marzo de 2026 a un 1%, la cuenta la terminan pagando las personas con compromisos en UF. Suben los combustibles, sube el IPC, sube la UF, suben el arriendo y el colegio, y el sueldo sigue igual.
Qué propone concretamente el proyecto
El proyecto tiene tres medidas centrales. La primera es que los contratos de hasta 12 meses no puedan usar la UF como mecanismo de reajuste. La segunda es que los contratos de arriendo de hasta 2 años deban fijar la renta en pesos durante toda la vigencia del contrato, sin posibilidad de reajuste automático por UF en ese periodo. La tercera, y quizás la más relevante, es eliminar la doble indexación: la combinación de UF e IPC en un mismo cobro, que genera un efecto multiplicador donde el mismo gasto sube por dos corrientes simultáneas.
El proyecto también propone un mecanismo de transparencia: los proveedores que cobren en UF deberían reportar periódicamente al SERNAC cómo calculan sus reajustes, lo que permitiría fiscalizar alzas injustificadas y dar a los consumidores información real sobre lo que están pagando y por qué.
Lo que el proyecto explícitamente no toca son los créditos hipotecarios. La lógica es que un crédito a 20 o 30 años sí justifica un mecanismo de largo plazo como la UF. El problema que el proyecto identifica está en los cobros cotidianos de corto plazo, donde la indexación automática genera más daño que protección.
Por qué no todos están de acuerdo
El debate en torno a este proyecto revela una tensión económica genuina, y vale la pena entenderla antes de tomar una posición.
El argumento más sólido en contra es que la UF no crea inflación, solo la reconoce. Si se elimina la posibilidad de cobrar en UF, los arrendadores no van a asumir ese riesgo gratis: van a subir sus precios iniciales para cubrirse de la inflación futura, lo que puede resultar en arriendos más altos desde el primer mes, no más bajos. En ese escenario, la medida que buscaba proteger a los arrendatarios termina perjudicándolos desde antes de que firmen el contrato.
Un académico consultado durante la discusión lo resumió con una imagen precisa: eliminar la UF sería como cambiar el sillón de Onoto, actuar sobre el síntoma visible sin tocar el problema de fondo, que es la inflación misma. El desafío real, dicen los críticos, es cómo reactivar la economía y controlar los precios, no cómo se nombra el mecanismo de reajuste.
Hay un argumento a favor que los críticos no refutan completamente: la doble indexación (UF más IPC en el mismo contrato) es difícil de defender. Eso sí parece un exceso que el proyecto está en condiciones de eliminar sin generar los efectos secundarios que preocupan a los economistas.
Qué significa todo esto para tu contrato de arriendo hoy
El proyecto no es ley todavía. Puede tardar meses en votarse, puede modificarse significativamente en su tramitación, o puede no prosperar. Mientras tanto, las reglas actuales siguen vigentes, y entenderlas es más útil que esperar un cambio legislativo que puede no llegar.
Si tu arriendo está pactado en UF, el reajuste es automático y legal. Cada vez que la UF sube, tu arriendo sube, y el arrendador no necesita pedirte permiso ni notificarte con anticipación. Revisa también tus derechos sobre la garantía de arriendo si surgen disputas al término del contrato. Ese fue el trato al momento de firmar, aunque probablemente nadie te lo explicó con esa claridad.
Si tu arriendo está en pesos, el arrendador no puede subirte el precio unilateralmente alegando el alza de la UF. Cualquier modificación al monto del arriendo requiere tu acuerdo expreso. Si el arrendador lo hace de todas formas, está incumpliendo el contrato y tienes argumentos legales para reclamar.
Si tu contrato tiene una cláusula de doble indexación (UF más algún reajuste adicional por IPC u otro índice en el mismo contrato) esa cláusula merece revisión. Dependiendo de cómo esté redactada, puede ser cuestionable como cláusula abusiva bajo la Ley 19.496 de Protección al Consumidor, especialmente si no fue explicada con claridad al momento de firmar.
Y si tu contrato vence pronto, tienes una oportunidad concreta: renegociar el mecanismo de reajuste antes de renovar. Recuerda que la validez de los términos del contrato aplica también cuando el arriendo fue pactado verbalmente — más información en contrato de arriendo verbal en Chile. Un arriendo pactado hoy en pesos con un reajuste anual fijo y acordado de antemano es un contrato más predecible y menos expuesto a shocks inflacionarios que uno indexado a la UF.
Solución Raíz: revisamos tu contrato antes de que sea un problema
En Solución Raíz trabajamos con personas que tienen problemas legales inmobiliarios en Chile. Si tienes dudas sobre cómo funciona el reajuste en tu contrato de arriendo, si crees que tu arrendador está aplicando alzas que no corresponden, o si quieres entender exactamente qué firmaste antes de renovar, podemos ayudarte.
No se trata de ir a juicio por cada subida de arriendo. Se trata de entender el contrato que tienes, saber cuándo el arrendador está dentro de sus derechos y cuándo no, y actuar con información real en lugar de supuestos.
Las leyes que te protegen hoy ya existen. El proyecto de ley puede cambiar las del futuro. Pero lo que dice tu contrato importa ahora. Cuéntanos tu caso aquí.
Fuentes: Proyecto de Ley "No más cobros en UF" - Boletín 18216-05 - Diputado Daniel Manouchehri y Senadora Daniella Cicardini, 2023-2026 | SERNAC | Banco Central de Chile
